MITOS Y SIMBOLOS DEL OLIVO II

Resulta curioso observar que, entre todas las especies de árboles silvestres, que crecían de forma espontánea en las tierras donde habitaban, fijaran su atención en el olivastro primitivo. A ese árbol, con frutos poco llamativos y amargos, apenas grasos, dedicaron mucho trabajo y mucho ingenio hasta conseguir mejorarlo, porque en la medida en que intuyeron sus potencialidades creció su interés por él, y por los beneficios que les podía aportar. El olivo fue, sin duda, un gran éxito agrícola.

La diosa Atenea, según la mitología griega, era hija de Zeus, y respecto a su nacimiento hay varias leyendas, pero dejemos a Homero que nos cuente como nació Atenea, la diosa que en cierto modo resume todo el espíritu de la civilización griega.

“Comienzo cantando a Palas Atenea, deidad gloriosa, de ojos del lechuza, sapientísima, de corazón implacable, virgen veneranda, protectora de ciudades, robusta, tritogenia, a quien el próvido Zeus engendró por si solo en su augusta cabeza, dándola a luz revestida de armas guerreras…”

BOTANICO CABANILLES Y PODA OLIVO

La importancia de la poda la pone reiteradamente de manifiesto el botánico Cavanilles en 1795 porque en su recorrido por las tierras de España, observa el campo y escribe: “los olivos parecen formar un bosque en las inmediaciones de Vilafamés; pocos habrá que no sean del tiempo de los moriscos: los enormes troncos, y la altura extraordinaria de estos arboles anuncian su vejez y la bondad del suelo; pero no corresponde el fruto a su magnitud y lozanía, porque los dueños los abandonan de todo punto. Con el pretexto de que las ramas dan el fruto, las conservan todas, sin reparar el daño que resulta de esa máxima mal entendida. Se contentan con…